El arte perdido de conversar
Odio cuando las personas creen que los demás se interesan por sus chingaderas y comienzan a soltar la lengua y no paran, no paran y uno por ser decente y buena onda no los manda a callar - pero lo desearía; he aquí los temas más aburridos y desesperantes que hacen que mis oidos sangren y suelten pus.
Hablar sobre el trabajo: No me importa, todos los trabajos son tediosos y castrantes -imagina el sufrimiento que es para mí y para todos que llegues y lo único que sale de tu boca son anécdotas de tu jefe y compañeros de oficina. ¿Pasas un buen tiempo con ellos? Pues reúnete con ellos y ten sólo amigos que compartan tu horario de descanso para comer.
Hablar sobre el clima: No me digas que el cielo está nublado, ¿a poco ya está lloviendo? si no me lo dices ni cuenta me doy, pendejo. Escucha, si no tienes nada interesante que decir no digas nada. Nadie te obliga. Aprende a apreciar el silencio. Puto meteorólogo.
Hablar sobre la guerra contra las drogas: Bueno, dices tener un plan magnífico para acabar con todas las matanzas, y el plan es -redoble de tambor-: LEGALIZAR ______(inserte el nombre de la droga de su adicción). Tal vez, tú, pendejo, puedas manejar y no tengas problemas al fumar un cigarrito de mota o meterte un llave de coca, pero se te olvida que México es un país sin educación, y así como tú estás a todo dar, por el otro lado hay veinte cabrones que pierden la cabeza y terminan haciendo las cosas más horribles jamás imaginadas por culpa de la droga -y al día siguiente no recuerdan nada. Para muestra ahí están todos los sicarios que no terminaron ni la primaria. ¿En verdad quieres más locos libres por las calles? Primero se apoya la educación, pendejos mariguanos.
Hablar sobre tu ex novio(a): Como toda persona normal he tenido mis buenos y malos momentos, se guardan y se tiran, respectivamente; pero no puedo creer que alguien siga hablando de su ex pareja cuando ya pasó 1,2,3,4,5 años desde que cortaron. El puto o la puta ya hasta tiene hijos o gonorrea, qué sé yo, ¡supera ya esa relación!. Y lo peor es cuando quieres meterte en la cama de una de estas personas traumatizadas: hasta en ese lugar, la cama, siguen hablando del mismo pinche tema.
Hablar sobre el internet: Mira, no traemos una laptop, y si sacas tu fon inteligente te daré una patada en tus pequeños huevos, porque no quiero saber nada sobre tu twitter, facebook o blog de fotografías. Lo que sucede en el internet se debe quedar en el internet. ¿Entendido? Si alguien me pregunta sobre Fríos -amablemente- doy una breve descripción y la dirección de la página, y ya; no me pongo hablar sobre cada uno de los post que hecho desde hace dos años - eso sería ridículo. Cualquier opinión, comentario o estupidez la haremos usando «el milagro de la red». ¿O qué quieren hacer? ¿Juntarse como en una fogata, sentados alrededor de una computadora y mirar la pantalla? Si es así, están enfermos y no quiero juntarme con ninguno de ustedes.

El arte perdido de conversar

Odio cuando las personas creen que los demás se interesan por sus chingaderas y comienzan a soltar la lengua y no paran, no paran y uno por ser decente y buena onda no los manda a callar - pero lo desearía; he aquí los temas más aburridos y desesperantes que hacen que mis oidos sangren y suelten pus.

Hablar sobre el trabajo: No me importa, todos los trabajos son tediosos y castrantes -imagina el sufrimiento que es para mí y para todos que llegues y lo único que sale de tu boca son anécdotas de tu jefe y compañeros de oficina. ¿Pasas un buen tiempo con ellos? Pues reúnete con ellos y ten sólo amigos que compartan tu horario de descanso para comer.

Hablar sobre el clima: No me digas que el cielo está nublado, ¿a poco ya está lloviendo? si no me lo dices ni cuenta me doy, pendejo. Escucha, si no tienes nada interesante que decir no digas nada. Nadie te obliga. Aprende a apreciar el silencio. Puto meteorólogo.

Hablar sobre la guerra contra las drogas: Bueno, dices tener un plan magnífico para acabar con todas las matanzas, y el plan es -redoble de tambor-: LEGALIZAR ______(inserte el nombre de la droga de su adicción). Tal vez, tú, pendejo, puedas manejar y no tengas problemas al fumar un cigarrito de mota o meterte un llave de coca, pero se te olvida que México es un país sin educación, y así como tú estás a todo dar, por el otro lado hay veinte cabrones que pierden la cabeza y terminan haciendo las cosas más horribles jamás imaginadas por culpa de la droga -y al día siguiente no recuerdan nada. Para muestra ahí están todos los sicarios que no terminaron ni la primaria. ¿En verdad quieres más locos libres por las calles? Primero se apoya la educación, pendejos mariguanos.

Hablar sobre tu ex novio(a): Como toda persona normal he tenido mis buenos y malos momentos, se guardan y se tiran, respectivamente; pero no puedo creer que alguien siga hablando de su ex pareja cuando ya pasó 1,2,3,4,5 años desde que cortaron. El puto o la puta ya hasta tiene hijos o gonorrea, qué sé yo, ¡supera ya esa relación!. Y lo peor es cuando quieres meterte en la cama de una de estas personas traumatizadas: hasta en ese lugar, la cama, siguen hablando del mismo pinche tema.

Hablar sobre el internet: Mira, no traemos una laptop, y si sacas tu fon inteligente te daré una patada en tus pequeños huevos, porque no quiero saber nada sobre tu twitter, facebook o blog de fotografías. Lo que sucede en el internet se debe quedar en el internet. ¿Entendido? Si alguien me pregunta sobre Fríos -amablemente- doy una breve descripción y la dirección de la página, y ya; no me pongo hablar sobre cada uno de los post que hecho desde hace dos años - eso sería ridículo. Cualquier opinión, comentario o estupidez la haremos usando «el milagro de la red». ¿O qué quieren hacer? ¿Juntarse como en una fogata, sentados alrededor de una computadora y mirar la pantalla? Si es así, están enfermos y no quiero juntarme con ninguno de ustedes.