La guía del chico pueblerino en la gran ciudad

Vengo del rancho, del desierto, donde no hay ratas pero sí lagartijas. El edificio más grande que tenemos en mi ciudad es el hotel Paris Hilton. Nuestro equipo de futbol apenas tiene 3 estrellas en su uniforme y sorpresivamente ningún delantero balaceado. Los mejores eventos realizados en nuestra zona son conciertos (llenos totales) de los peores grupos de los setentas y ochentas (Boston, Air Supply, etcétera); la población se emociona mucho, tanto, que hasta parece que el anterior Papa, Juan Pablo Segundo, regresó de la tumba.

En conclusión, el lugar más aburrido del país, un limbo, estilo la película “I N C E P T I O N”, sin Dicaprio’s y efectos especiales, pero sí lleno de güeros rancheros y explosiones y balazos que, por culpa de la paranoia y cansancio mental, los ciudadanos normales ya no saben si son reales o palomitas de microondas cocinándose.

Ni Nostradamus dopado con DMT podría predecir que en el año 2011 (para los norteños) el Distrito Federal se convertiría en un lugar viable y seguro para vivir; haz un viaje al pasado, Marty Mcfly, y te encerrarán en un manicomio, en menos de cinco minutos, por mencionar la anterior novedad. Los tiempos violentos nos hicieron olvidar la historia de enemistad, de tantos años, que existe entre los chilangos y los hijos del norte. Ahora, como si llegáramos en barco, a lo lejos, el Ángel de la Independencia nos recibe con sus alas abiertas y, con uno de sus brazos extendidos, nos señala, diciendo “No te asustes muchacho, si ves a dos muchachos tomados de las manos”. Recordatorio: Aquí se discriminan a quienes discriminan a los demás… y a los fumadores.

Y, unas cuadras adelante, la Diana Cazadora nos apunta con su flecha, directo a nuestras hebillas, amenazando, como recordatorio de que no estamos más en un pinche pueblo donde todos se conocen. Segundo Recordatorio: Los chismes de lavadero ahora son de lavandería; a nadie le importa si no llegas a tu casa en tres días. Es un alivio (aunque por momentos extrañemos) cambiar los “burritos de hielera” por “las quesadillas en bicicletas”. 

Si no tienes dinero para Nueva York, múdate al DF: Es la letra del himno del joven artista mexicano. Y es lo que hacemos, porque -redoble, por favor-: Aún no hay suficientes narco-escritores sedientos de fácil fama. Ni mucho menos, conductores de radio y televisión defensores de la vulgaridad. No olvidemos a los fotógrafos -dedos índices asegurados- groupies cubre conciertos/eventos y nada más. Y qué me dicen de las bandas de rock pop que por medio de anuncios de cerveza o refresco intentan mostrar los auténticos que son. No menos importantes, los directores de cine y teatro que piden y deben recibir bolsas y bolsas llenas de dinero - pues, el trabajo en conjunto que hicieron la pasada década, los hace merecedores de tal incentivo. Y al final, lo mejor, bloggers simpáticos que creen poseer la verdad absoluta. ¡Ah! …Etcétera.

La gran ciudad, con tantos museos para visitar -siempre tendrás una excusa para decir por qué no haz ido a ellos- y otras actividades educativas por hacer: siempre tendrás una fiesta que cambiará tus planes culturosos. El (casi, por supuesto, como de que no) primer mundo ¿no? sí, sí, sí, nos gusta sentirnos así, ¿bien? shh, shh, shh, no digas más, nos gusta sentirnos así. Ahora averiguar cómo vamos a pagar la renta. No tengo agua caliente, ¿puedo bañarme en tu casa? Gracias.

Existen muchas cosas que no te dicen en las guías turísticas y eso está mal, pues no puedes viajar todos los días en el “Turibus”, necesitas que el smog entre en otras partes de tu cuerpo aparte de los ojos y nariz. Con o sin la tarjeta de Papi mudarse solo a la ciudad más grande del país es una proeza que los cangrejos de tu ciudad de origen no podrán entender o apreciar. Ya no importan. Tomaste la decisión correcta. No te preocupes, aquí la vida no es como “Amores Perros”, sino como “Los Caifanes”. Disfruta. Lo vuelvo a decir: Tomaste la mejor decisión, desde que decidiste abandonar a tu novia embarazada en el pueblo que te vio crecer. Buen muchacho. A continuación, varias banderas para marcar el mapa de los primeros dos meses de tu hermosa y (muy) inestable nueva vida.

Play… Guns N´Roses… Welcome to the Jungle… blah blah… Axl Rose, muerto por sobredosis de botox.

Con Travis Bickle al volante me sentiría más cómodo y tranquilo

Los taxistas son las hienas de esta jungla de cemento; si aparentas ser una presa fácil (aquél turista tonto con mapa en la mano), te joderán. Algunos fingirán demencia. Te traerán dando vueltas, intentarán que el taxímetro marque una cifra exagerada (tu trayecto era sólo de 5 cuadras), dirán que no les diste la dirección correcta o indicaciones y, al final, pedirán una compensación por la gasolina extra que gastaron. Mi consejo: golpea la nuca de tu taxista cuando notes que se está haciendo pendejo - si nosotros no los educamos, nadie más lo hará -.

Buenas tardes, señor usuario, en esta ocasión le traigo a la venta, una chingadera que no necesita

La hora pico en el metro es creadora de sociópatas y psicópatas: una persona normal, después de un largo día de trabajo, puede salir del vagón convertida en un asesino potencial, terror de alguna universidad estadounidense.

Los llegue llegues y los roba carteras; las estaciones donde está apagado el aire acondicionado, más las personas devorando comida de fuerte olor, apestando el entorno; los lentos que entran al vagón y, después de dar un paso, se quedan pegados a la puerta - imposibilitando el acceso a los demás; los que necesitan usar audífonos para evitarnos la pena de escuchar los playlists que traen en sus celulares; El ruido en general debe ser usado como ejemplo por tu abogado en el juicio que decidirá si vas al hotel sodomía también conocido como cárcel o a una tranquila institución mental.

Pero ¡Hey! Si lo tuyo es la sodomía, no compliques tu existencia, simplemente toma el último vagón, de cualquier línea, una hora antes de la medianoche , usa ropa cómoda, y disfruta el camino a casa, contento y agotado.

¿Quién putas se acabó mi frasco de nutella?

El siguiente paso es encontrar un lugar donde vivir, y por lugar, me refiero a un casi hoyo en la tierra, que cuenta con conexión a Internet… robada… de alguna mueblería. Cuando busques departamento compartido, después de ver varios anuncios, te preguntarás si estás leyendo la sección equivocada de El Universal -aquella donde chicas y chicos buscan chicas y chicos “de mente abierta”- y sentirás desconfianza, pues vivir con alguien que no conoces en esta ciudad es algo muy arriesgado y lleno de peligro. ¡Aquí todos están locos! y conforme pase el tiempo tú serás igual. Lo tendrás todo: suicidios, incendios, muebles cayendo desde el último piso, tu vecina de 70 años corriendo desnuda durante la madrugada, etcétera. Cierra la puerta de tu cuarto con llave y dale la bienvenida a una nueva adicción: las pastillas para dormir igual de fuertes que sedantes para caballos. Dulces sueños.

Pero la ciudad es bella

La primera característica que notarás del chilango es su fealdad. Y no me tomen como superficial ¡es un hecho científico! Si estabas considerando en someterte a una cirugía plástica, no gastes tanto, mejor compra un boleto de avión; desde tu llegada al aeropuerto, la confía en ti mismo aumentará 100%. Tal vez es tiempo de considerar una carrera como actor de cine, digo, si Luis Felipe Tovar, Jesús Ochoa y Damián Alcázar lo han hecho ¿por qué tú no? Ya sé, ya sé, ellos la tuvieron fácil… son los más guapos de la ciudad. Cabrones afortunados.

Sigo sin entender que ellos no entiendan

Existe la preocupación de que algún día las montañas de basura serán del tamaño de un edificio y Wall E no podrá solo con ellas, pero, aunque uno quiere cooperar, es difícil ser Capitán Planeta cuando los botes para tirar desperdicios son inexistentes o sólo encuentras uno cada 10 calles. Mis favoritos son las cajas de cartón adentro de los cajeros bancarios y entradas de los metros.

One Hell Wonder

Los secuestradores tienen una técnica para enloquecer a sus víctimas: ponen una y otra vez la misma canción a todo volumen. Prefiero pasar encerrado meses en un cuarto apestoso, antes que seguir escuchando la canción de Papa Americano; estoy seguro de que los criminales tienen mejor gusto musical. Lo malo de vivir en una ciudad grande es que, cuando una canción horrible pega, la escucharás en todos lados y a cada instante. No hablo de algo normal como en otras ciudades. ¡Esto es tortura para hacer sangrar oídos! El colmo fue cuando quise descansar y tranquilizarme: fui al cine, compré un boleto para ver la última película de Anton Corbijn, The American, a la mitad de ésta, hay una escena con George Clooney en una cafetería tarareando la versión original de la canción. ¡El horror, el horror! ¡No hay escapatoria! Cuando muere una, nace otra.

La mafia Bonafont

Nos ofendemos cuando un turista pregunta que si es seguro beber el agua de nuestras tuberías pero, la verdad, beber de un charco callejero es menos dañino para nuestra salud. Por algo estamos sometidos a comprar botellas de agua embotellada día tras día. El precio es una mentada de madre, por supuesto. Cuando el edificio de departamento en el que vives se quede sin agua, y no puedas tomar un baño, sabrás lo que sienten allá en Africa… cuando sus edificios también se quedan sin agua.

Roberto (Gómez) Bolaño

Aquí todos traen una copia de los Detectives Salvajes por default. La obra de Roberto Bolaño es el clásico libro/objeto de moda que todos cargan para parecer interesantes. También es común que digan que ya lo leyeron por completo cuando sólo llegaron a la página 400 (la novela llega a la 800). Por lo tanto, es improbable que se atrevan a leer 2666, la otra gran novela del escritor chileno, amante del Distrito Federal. Nunca faltará “el vivo” usando una playera con la imagen del autor para impresionar a las chicas impresionables. Así pasa cuando la gente descubre el talento después de muerto. Y antes que lo menciones, Xavier Velasco no cuenta, para lo que quieras, no por vivo, sino porque sus libros son vendidos en WalMart.

El resto de tu vida

Si quieres sufrir gastritis, come en la calle, pero, por favor, lleva contigo un Pepto-Bismol, tamaño familiar. Recuerda que no existen los baños públicos limpios y decentes. Un buen lugar para ir hacer tus necesidades son los museos gratuitos. ¡Bien, por fin entraste a uno! Usa las servilletas que te regalaron en el puesto de tacos. Ya es hora de regresar a casa. ¿Tienes un antojo? Caminar provoca el hambre. Aguanta la tripa. Guarda las pocas monedas que te quedan, serán útiles, te lo aseguro. ¡No! ¡Sal del 7 eleven! Mal, muy mal. Ahora ya no te queda nada de cambio para el viaje en Metrobús. Ya casi son las 12 de la noche, tendrás que usar el billete grande que no te aceptaron en el Minisúper porque sólo compraste un pinche chocolate. No retires tu tarjeta… ahora tienes 200 pesos de saldo… ya puedes retirarla…, disfruta el viaje.